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Hernán Rey: el Arte de Enseñar

Golf

Hernán Rey: el Arte de Enseñar

No Está Dada tiene el placer enorme de entrevistar a un prestigioso integrante de este deporte, que pasó por todas sus ramas. Jugador profesional, analista de ESPN, y actual coach y dueño de “Hernán Golf Academy”, entre otras cosas. Palabra autorizada para saber todos los detalles que quieren.
Viernes 10 de Enero de 2020

A cualquier nivel de enseñanza, cuando un profesor no hacía pensar en el recreo y en la sensación de “estoy acá porque no me queda otra” y, quien recibía su clase, contaba a sus familiares la experiencia vivida, era porque el docente había llegado en él y le había despertado su curiosidad. Y, cuando a uno “le despiertan la curiosidad”, le permiten sacar la mejor versión, la mejor calidad.

Docencia es la palabra que lo marcó a este “showman” (definido por él mismo), nacido en Capital Federal, el 16 de noviembre de 1975. Su padre, capitán del campo que lo vio crecer y su madre, con ese alma de docente (que destaca en esta charla), fueron grandes artífices de que, este estilo de vida, le permita a él llegar hasta dónde llegó. Obsesión por el proceso, por querer entender y saber más. Es imposible ser totalmente perfecto. Pero, si se puede trabajar en sacar lo mejor de uno siempre. Lo tiene muy en claro.

A continuación, entraremos a una charla en donde veremos un poco de todo lo que deja este personaje (y con lujo de detalles). Seremos testigos de lo que fue viviendo, de manera tal que nosotros podamos reflexionar y ver al golf desde distintas aristas. Es lo que nos propone, tomándose su tiempo y con la pasión y la claridad que lo caracterizan.

– Hernán, hace un tiempo atrás, escribiste un texto por las redes (muy viralizado) titulado “El Golf No es Para Cagones”, en donde hablas de una excelente anécdota en el Bay Hill Invitational 2002, con uno de nuestros próceres argentinos y latinoamericanos del golf: Ángel “El Pato” Cabrera. Para quien no conoce, contanos un poco de que se trató esa increíble experiencia del día domingo. ¿Actualmente seguís sosteniendo que esa frase es cierta? ¿Por qué?

– Esta experiencia fue en mi 1er año como profesional. Desde ya que fue increíble poderle llevar los palos a Cabrera, porque uno aprende mucho de los mejores jugadores, si bien todavía no era el “Cabrera doble ganador de majors” en ese momento. Creo que, por eso, la nota tiene más valor todavía porque él tiraba cuando todavía no había ganado. Muchas veces Cabrera tiene que elegir entre un hierro 2 o el driver. Le decís: “¿No te gusta el hierro 2?” y él te responde: “Le tiraba con el driver cuando era seco, no le voy a tirar ahora que tengo millones”.

Ahora bien, lo increíble, más que por la experiencia, era por el momento. Era mi primer año como profesional y yo estaba buscando ganar dinero. Argentina en plena crisis y yo estaba trabajando de lavacopas. Entrenaba todo el día y trabajaba a la noche en un restaurant, tratando de ganar dinero para jugar. Y bueno, justo vino el llamado de Cabrera. Le llevé los palos creo que 5 torneos y pude juntar la plata que yo necesitaba para mi primer año, así que eso estuvo bueno.

En cuanto a la frase, sigo pensando que es cierta. La sigo enseñando con mis alumnos, pero a veces se interpreta mal “Todo el que tiene culo se caga” también decía Cabrera. Todos se ponen nerviosos. Es como manejas esos nervios o como elegís definir el torneo. Nadie gana siempre, nadie pierde siempre. Creo que tiene que ver con cómo elegís ganar o perder. Y Cabrera en esas situaciones tira. Como digo siempre: en el Masters, una vez le rebotó en el árbol y fue para el fairway y, en Bay Hill, en esa historia, picó en la piedra y fue para el agua. O sea, podes ganar o podes perder. Pero, lo importante en esa situación es tirar. Y cuando digo tirar, no es una estrategia tonta. No es arriesgar de más. Me refiero a la actitud. Me refiero a poder jugar. Muchos se van atando y terminan sin tener determinación en esos momentos. Cabrera, pega con determinación, le resta importancia al momento y puede salir o no. Pero tira. Yo tengo una frase en mi estudio, en la academia (que le muestro a los chicos) que dice, “Si cuido, no gano”. Y ese es un poco el mensaje de esa historia con el Pato.

Hago mención a algo que me acabas de comentar recién. Debido a la crisis económica de nuestro país en 2001, tuviste que conseguir ese trabajo de lavacopas (hace poquito publicaste algo en Instagram, en relación a esta experiencia) en Struts para poder solventar tu carrera. ¿Ese momento fue un punto de inflexión para reafirmar tu pasión por este deporte? De ser así, ¿Por qué?

Sin ninguna duda fue un momento importante, porque yo terminaba de hacer mi masters en MBA (Maestría en Administración de Empresas en la universidad de Jacksonville State) y en ese tiempo, estudiando y jugando menos al golf (porque ya no estaba en el equipo, estaba como Asistant Coach en la universidad), me di cuenta justamente lo que me gustaba el golf. Me gradué en MBA y tuve una oferta de trabajo en Houston, con lo que era Andersen Consulting en ese momento. Me fui a pasar las fiestas en diciembre a la Argentina y no sabía para que lado ir. O sea, no competía más y buscaba un trabajo. Y la verdad que no era un gran jugador yo. Había ganado el Trans Atlantic Conference en la universidad, pero no era un jugador de esos aficionados que decís: “Se tiene que hacer pro sí o sí, porque tiene juego”. Por el contrario, era bastante limitado. Pero me encantaba. Y con mi mamá, que tuvo un jardín de infantes, (quizás) de los más exitosos en Buenos Aires y empezó con un cuartito en la casa de su padre (siempre muy apasionada por lo que hizo), tuvimos el siguiente diálogo:

M – “Mira, ¡¿Qué te vas a levantarte todos los días para ir a trabajar?! ¿Qué es lo que te apasiona?”

H – “Y, a mí me gusta el golf”

M – “Y jugá al golf”

H – “Pero es una oferta de trabajo y…”

M- “Si tenes pasión y le pones ganas, te va a ir bien. Tenes el éxito asegurado, más allá de la plata”

Así que, creo que esas palabras de mi vieja fue lo que me terminó inclinando la balanza y me dediqué a jugar al golf. El primer año erré 14 de 16 cortes (como cuento en la historia). Pero, a los 3 años, estaba jugando en el Tour Europeo a base de esfuerzo, trabajo y ganas. Así que, sí. Sin ninguna duda fue un punto importante en mi carrera.

– Nos quedó una cuestión pendiente: tanto “El Pato” como este señor  (le hago escuchar un audio con un saludo afectuoso de Vicente “El Chino” Fernández) han sido dos protagonistas muy importantes de tus inicios en el golf. ¿Cómo lograron esa importancia en vos y cuál es la mayor enseñanza que te llevas de ambos?

– Ufff, ¡un grande el Chino! Con él pasé mucho más tiempo. Para mí, un padrino golfístico, un mentor. Me acuerdo de irme semanas a Arelauquen Golf Club, a entrenar con él mientras jugaba. Jugábamos mucho (muy docente el Chino). Con ambos se aprendía de maneras distintas, son dos polos opuestos, en casi todo sentido. Sin embargo, a los dos los quiero mucho.

El “Chino” es mucho más docente. Te enseñaba hablándote, dándote consejos. Con “El Pato” aprendías viendo nomás. Al “Chino” le llevabas los palos y te iba cuidando la confianza (del caddie). Con “El Pato” es al revés. Vas con “la soga al cuello” en todo momento (risas), con miedo a no errarle. “El Pato” usa el caddie un poco como descarga también. El “Chino”, al revés. A la hora de medir un putt,  vos le decías: “un hoyo a la izquierda” y veías que lo embocaba, pero la pelota nunca se movió (sabías que lo había tirado recto). Así y todo, te decía: “buena lectura”, a pesar de que vos sabías que no lo había tirado a donde vos habías dicho. Cabrera es más natural, menos información. El “Chino” quería saber todo.

A todo esto, también tienen dos maneras distintas de jugar. Cabrera es una Ferrari, un motor con un volumen de juego enorme. Como dije yo siempre: los picos altos de Cabrera le ganan a cualquiera. Creo que no llegó a su techo. Si trabajo mucho pero, por ejemplo, la parte física no fue nunca una prioridad. Creo que Cabrera no llegó a ser el 100% de lo que Cabrera pudo ser, pero definitivamente es un jugadorazo, con unos picos de rendimiento que, me animo a decir, sólo Tiger y dos o tres más jugaban a ese nivel cuando Cabrera jugaba su mejor golf. Encima es un gran cerrador. No le tenía miedo a nada.

En cuanto al “Chino” lo opuesto: un motor mucho más chico pero maximizado al límite. Fue quien me enseñó a ser profesional. Como digo siempre: ser profesional de golf no es hacer bajo par casi todos los días. Son mucho más cosas que esas. Y, muchos de esos valores, los aprendí del “Chino”. Sobró la actitud adentro de una cancha. También escribí una historia (me puedo pasar contando historias toda la tarde) titulada “El Chino: El Guerrero del Golf” y tiene que ver con eso. Con la capacidad del “Chino” de no rendirse nunca. Desde la actitud, el “Chino” era inquebrantable en una cancha de golf. Le podía pasar todo al revés e iba a seguir insistiendo y peleando y remándola. En ese sentido, yo era parecido y tiene que ver con la educación o la enseñanza que él me dio en ese sentido: a nunca rendirse.

– Como profesional tuviste una carrera con buenas actuaciones, medianamente. A su vez, también fuiste un poco trotamundos y jugaste en lugares insólitos. Para quien no sabe, nos gustaría que nos recuerdes la historia de “El Caddie y Una Toalla”

– Yo siempre hablo de perspectiva. Me parece que es importante, sobre todo para el golfista profesional, que viaja por todos lados y que, a veces (a todos nos pasa), en un momento en el cual los scores no aparecen, todo parece que es una porquería. Empieza la negatividad, nada sirve y, a veces, esos golpes de perspectiva sirven.

Este era el último torneo de mi gira (no sé si seis, siete u ocho torneos seguidos), en Zambia. “2Pac” le decían al caddie, porque era parecido al cantante (rapero estadounidense que murió). Y, como cuento en la historia, le dejé la plata de mi premio (había quedado tercero). Cobré un cheque importante y creo que le dejé lo que cobraba por todo el año. Y, el verlo llorar, abrazarme (me había pedido las pelotas y los guantes para poder jugar. El caddie me llevaba los palos descalzo, para que tengas una idea), verle temblar la pera… te choca. Tener malos torneos, o los dobles bogeys, pierden valor cuando te chocas con gente como ésta, en las condiciones que vive. Entonces, siempre que me estoy quejando de problemas (que, en realidad, no son problemas. O son problemas en mi realidad), al ver comparativamente con otra gente, recuerdo que no son problemas grandes. Siempre esa toalla azul que me traje envuelta en la bolsa, me da un golpe de perspectiva cada vez que me toca (en la rotación de toallas).

– ¿Qué amigos te llevas de ese momento de profesional? ¿Éste es uno, a ver si lo reconoces? (Le hago escuchar un fragmento de la entrevista a Pablo Larrazábal, hablando de él)

– ¡Lindo Personaje es! (Por Pablo Larrazábal). La verdad que amigos, muchos. Siempre digo que lo más lindo que me ha dado el golf, son los amigos que he hecho en todo este camino. Como jugador, las copas pasan y, obviamente, este es un trabajo para todos. Todos queremos ganar plata haciendo esto. Pero, a la larga (como la vida misma) lo que te va quedando son las historias, los recuerdos, las amistades. Y eso siempre fue una prioridad, así que te puedo nombrar miles de amigos que me ha dejado el golf. Hoy, por lo que hago, la mayoría de mis grandes amigos está vinculado al golf, por suerte. Lo mismo me sucede como coach. No es solamente las relaciones profesionales que uno hace sino que uno también va generando relaciones personales. Eso, a la larga, me parece que marca la diferencia. Yo soy hincha de Estudiantes de La Plata y Sabella, el otro día, dijo que: “La emoción inspira y los sentimientos generan emoción. Por eso que los sentimientos pasan a ser una de las fuentes más fuertes de inspiración” y yo creo mucho en eso. Creo que, cuando uno tiene un equipo que afectivamente, más allá de lo profesional, funciona, uno logra sacarle al jugador lo máximo. Entonces, yo no solamente trabajo desde las relaciones profesionales, sino que la parte humana es importante. Y, por eso, uno se involucra tanto con los alumnos que tiene hoy en día. Pero esa es la parte linda de todo lo que hacemos y sí, ¡me llenó de amigos el golf y todavía lo va a hacer!

Te agregamos algo acerca de Pablo, ¿Qué opinas de la victoria que tuvo y la manera en que se dio?

– Es un gran cerrador de torneos. La verdad que técnicamente no es el jugador más completo. Pero sí lo intangible, lo que no se puede ver, es lo mejor que tiene (su actitud). Un gran juego corto, un muy buen jugador de green y, como te dije antes, un gran cerrador. Esto último, se aprende de alguna manera pero, el que nace con eso, nace con eso. Se puede mejorar pero el que lo tiene, lo tiene. Y él, definitivamente, ahí es donde ha hecho la diferencia. Las veces que se prende ahí arriba, para ganarle hay que matarlo. Así que es una gran virtud que un jugador de alto rendimiento puede tener porque los cheques grandes (y todos los beneficios) vienen para el que gana, esa es la verdad.

– Creo que pocos saben esto. Tu abuelo y tu tío son Armando y Víctor Bo respectivamente, grandes actores argentinos. ¿Cuál fue la influencia de ellos en esta vocación?

– La pasión por esto. Ya desde mi madre, que era lo opuesto. Ella era “cero” artística. No se podía ver delante de una cámara. Es, quizás, la parte docente mía. Ahora, siempre todo guiado por la pasión por lo que uno hace. Ahí creo que es donde se marca la diferencia. Y yo mamé eso.

Ahora, mi abuelo Armando (falleció cuando yo tenía 7, 8 años) vendía los muebles de la casa para hacer la próxima película. Y si nos iba bien, decía, “venían todos los muebles nuevos y mejores”. Si nos iba mal “había que esperar unos meses para comprar los muebles nuevos. Me marcó la pasión, involucrarse por lo que uno hace, ser buena gente.

Por otro lado, también me dejó algo de “showman” porque la verdad que uno, a la hora de presentar, (yo siempre digo, en relación a esto) de nada te sirve tener todo el conocimiento, si no lo podes expresar y no lo podes comunicarlo. Aprendí de ellos que las presentaciones sean divertidas, ya sea en mis videos, en la página online hoy, con mis alumnos, en una clínica… La comunicación es fundamental. Y hay que tener una cuota de actor a esa hora.  Eso creo que lo saqué de ellos. Es una mezcla de docencia, de pasión y de “showman” que hay que tener.

Pasa lo mismo en la televisión. Es pararse delante de una cámara y poder comunicar bien. La tele no dejar de ser un espectáculo, no deja de ser entretenimiento. Entonces, uno tiene que ser lo más profesional que pueda. Tiene que estar preparado, tiene que tener conocimiento del juego, de la técnica, de hacer un análisis…pero no dejan de ser cinco o seis horas de cobertura, que tienen que ser divertidas también. Y eso para mí es fundamental.

– Justamente, acerca de lo que nos contabas acerca de la influencia de tu mamá: tuvo que ver mucho para que vos decidas dedicarte al golf, desde la parte de la enseñanza, ¿verdad? ¿Cómo surge “Hernán Golf Academy” y cuál es su situación actual?

– Sobre la enseñanza, yo sabía que era algo que iba a terminar haciendo. Primero, porque era el primero que jugaba los “Pro-Am” y pasaba dándole clases al resto de los aficionados que jugaban conmigo (era como estar compitiendo). Segundo, porque siempre fui muy curioso. Muy de preguntar. Yo quería entender, antes de hacer mis cambios. Fui a ver a todos los profesores que existían. Había leído más de cien libros de golf, antes de dedicarme a enseñar. Siempre fui (no sé si “analítico” es la palabra) curioso. Me gustaba entender. En el momento que empecé a dedicarme a esto tuve una lesión fea en la muñeca, que me dejó afuera dos años. Ahí empecé a comentar para ESPN, nació mi hija Lola… Como que cambiaron las prioridades. Arranqué con la docencia y me gustó. No es que económicamente estaba salvado con el golf, pero me empezaron a gustar todas las otras ramas de éste.

Lo primero que hice en mi rol de enseñar fue empezar a ver a los mejores instructores. Agarré la revista “Golf Magazine” y tenía la lista. Con muchos ya había trabajado. Con los que no, los llamé y les pagaba la clase. Tomaba una porque, no sólo aprendes de técnica sino también aprendes sobre el manejo de una clase, los distintos estilos (no todos son iguales). A su vez, les pedía si me podía quedar un par de días viéndolos enseñar. Era caro, pero me aseguraba aprender de los mejores.

Una vez que hice eso, siempre quise aprender más. Yo soy medio perfeccionista. Entonces, empecé a trabajar en una academia junior de las más reconocidas. Estuve ahí un año y medio, dos y la verdad que no me gustó. Era todo generalizado. Era una máquina de hacer plata pero no le daban ni importancia ni valor a estas cosas:

La personalización: creo que a un chico, en el golf, lo motivas (a uno) desde “pincharlo”, (a otro) desde el “mimo” y desde asegurarse que descubra sus inseguridades. Uno es totalmente artístico a la hora de aprender. El otro es analítico… Entonces, con todo eso, uno va personalizando la enseñanza. Y ahí (por la academia junior) era un coach cada ocho alumnos, “dale que va” y, el que se quedaba en el camino, bueno… Era todo muy general. No me gustó la manera en que se trabajaba allí.

Teniendo en cuenta esto, decidí armar la mía. Un producto totalmente distinto, en realidad. Más chico pero mucho más personalizado. Un producto de mejor calidad, donde el radio es casi de un coach cada dos alumnos, y en donde la parte humana tenga un valor importante. Como decimos siempre: “somos una familia” (y sobre todo, en un producto de calidad. Con conocimientos, gente capacitada, con ganas de aprender, proactiva). Es un poco lo opuesto a lo que yo viví en la academia.

Así, puedo hacer las cosas a mi manera, con mis ideas. Año a año, a éstas las vamos puliendo. A su vez, todo lo que aprendemos, lo vamos volcando. Y ahí es donde tengo la suerte de contactarme con los mejores. Como digo siempre: “no soy Mozart, pero tengo el contacto de los mejores”. Y ahí es como aprendes. Me encanta ser el peor de la mesa cuando me siento a hablar. Y ahí es cómo vas aprendiendo. Todo eso lo vamos volcando en la academia y lo comparto con mis coaches. Es divertido el proceso. Eso es un poco nuestra academia junior.

Otra cosa que nos gusta es que, los profesionales que vienen, tengan contacto con los chicos. Esa es otra ventaja. Siempre les pido que tengan una charla de media hora, que salgan a jugar 9 hoyos. Esto pasa a ser clave en el desarrollo de nuestros alumnos junior, también.

– Justamente, entre los encuentros que tuviste con distintos profesores, viste a Butch Harmon, Sean Foley, Michael Breed, George Gankas, Chris Como, entre otros. Gente con corrientes de pensamientos totalmente distintas acerca de esto. Te mencionamos el siguiente ejemplo. ¿Viste como cuando dicen “el técnico de un equipo de fútbol se parece a tal persona”? Yo sé que vos queres buscar un estilo original y propio. Ahora, de estos personajes que te hemos nombrado (o de algún otro que te hayas encontrado), ¿te sentís más identificado con alguno en especial?  La enseñanza en el golf va, justamente, al camino que me estuviste explicando en la respuesta anterior ¿verdad? ¿Consideras eso?

– Si me tengo que describir, te diría que soy un coach súper analítico, pero trato de ser súper simple en el “delivery”, entendiendo también lo que va por la cabeza del jugador. Creo que eso es clave. Siempre digo que tengo un “¿Qué?” que quiere decir el cambio que quiero hacer en el jugador. Pero, después, busco las maneras de cómo distintas personas sienten el cambio. El ¿Cómo? (para mí) es fundamental.

La idea general de lo que tienen que cambiar en el swing, una vez que lo analicé y lo vi, la sé. Tengo mis preferencias técnicas, obviamente. Pero el gran secreto creo que está en el cómo lo va buscando cada jugador. Y todos sienten distinto. Todos analizan distinto y cada persona es un mundo. Entonces, el cómo es donde está el gran secreto.

No me compararía con nadie. Sí le doy importancia a toda la parte humana. A la cabeza, a la mente, a la confianza. Un instructor es el que enseña técnica y un coach, más allá de la técnica, llega también hacia la persona. Y es imposible para mí separar la persona del jugador. También soy súper analítico, estudioso y me interesa. Es la parte que me apasiona.

Lo que sí me di cuenta de estos grandes coaches es que todos son ellos mismos y están seguros de lo que enseñan, de su método y su persona. Eso es lo que copio, trato de tener y tengo. Es ser vos mismo. Podes agarrar alguna idea (“me gusta como presentó esto” o “me gusta cómo presentó lo otro” pero hasta ahí.

Lo mismo me pasó al aire (en la TV). Te cuento una historia muy rápida. Yo tenía dos tíos que me veían. En una de mis primeras transmisiones, ya hace casi 8, 9 años, comenté durante seis horas e hice lo que yo hago (no voy a decir humor. Pero algo entretenido, con análisis técnico). Me mandó un audio uno de ellos, para felicitarme, diciendo: “Mira Hernán, la verdad que espectacular pero, te voy a dar un solo consejo (y perdón que me meta): con todo lo que vos sabes de golf, me parece que los chistes y todo eso es como que están de más. Tenes que tener un perfil más serio, súper profesional. Ahí es dónde vos marcas la diferencia. En tu conocimiento. A la media hora, me escribe el otro tío y me dice: “Che, que bueno. Te escuché hoy. Pero te voy a dar un solo consejo: la verdad que cuando hoy contas las historias y le pones un poco de humor y entretenimiento, es tu mejor perfil. Por momentos es como que volves a ponerte súper serio. Para mí tendrías que hacerlo todavía más entretenido de lo que haces”. Entonces, son dos personas que me quieren y que tienen dos opiniones totalmente distintas sobre lo que yo hacía. Lo único que podes hacer es ser vos mismo. Yo creo que, al aire, soy un combo de esas dos cosas. Alguien decía: “Todos ya tienen a alguien. Ahora, a vos te tocó vos mismo. No te queda otra que ser vos mismo y hacer la mejor versión que podes. Eso es lo que yo recomiendo. A tu manera (mi canción favorita)

 – A tu cargo, tenes a grandes jugadores de la talla de Fabrizio Zanotti y Rafa Campos. También tuviste un rol protagónico en la parte de alto rendimiento en la AAG. Primero, ¿Cómo ves al golf argentino en la parte juvenil y al golf sudamericano? ¿Qué se debe mejorar? Y segundo, ¿cómo ves la actuación de tus alumnos nombrados y del golf latinoamericano en general y a qué consideras que pueden llegar en el 2020?

– Rafa Campos está con una tendinitis. Lo que queríamos trabajar en los cambios de swing, va a tener que esperar porque la salud de él es la prioridad. Terminó el año muy dolorido y lleva casi un mes de recuperación sin tocar un palo. Ojalá llegue listo con el tema del dolor. A su vez, tenemos muchas expectativas en Fabri (Zanotti). Hicimos unos cambios de swing que creo que lo van a ayudar mucho. Espero que alguno de ellos gane pronto.

 

– También, sos coach del sudafricano Brandon Stone. Contanos como viene la tarea con él. ¿Cómo surgió el contacto?

– Brandon Stone es un jugador con un potencial enorme. Estaba perdido técnicamente y encontró ahora la pegada. Tuvo ya chances de ganar y pegó en el palo. Un torneo creo que ya lo tendría que haber ganado. Espero que, como a mis otros alumnos, la victoria le llegue pronto.

Yo lo conocía de Europa, porque tiene el mismo mánager que Emi (Grillo). Brandon estaba perdido con el swing. Le pidió su opinión a cuatro distintos instructores, a ver por dónde irían, que les parecía que estaba mal, que cambiarían. Yo le mandé mi devolución, le gustó lo que dije y empezamos a trabajar. Es talentoso. Los cambios los empezó a hacer rápido. Así que, por suerte, los resultados se dieron enseguida. Quiero agregar también que empecé a trabajar con Sofía García, de Paraguay, que va a jugar el Augusta National Women´s Amateur.

En cuanto a la AAG, yo sigo haciendo la cobertura a todos los alumnos de “college” (Pochi Montenegro, Segundo Oliva Pinto, entre otros) que quieran asistencia. Yo les hago los entrenamientos y el seguimiento. Como dije, obviamente, no es una obligación que tienen (porque no le vas a decir a un jugador con quien tiene que trabajar). Pero sigo vinculado de esa manera. Ya no tanto desde las capacitaciones como antes, sino desde el seguimiento del “college”.

Hablando de eso, al golf latino lo veo bien. Dentro de lo que es la AAG, como te dije, trabajo con el equipo de Alto Rendimiento mucho y creo que se viene haciendo un gran trabajo. Lo que pasa que, para mí, anteriormente no se había hecho un gran trabajo y hoy recién se van a empezar a ver los resultados de lo que se viene haciendo. Cada vez hay más chicos en «college”. Ese es el cambio cultural más grande que hicimos hoy. Todos los chicos quieren venirse para “college”. Antes, a los 16, 17 años se hacían profesionales y hoy (yo los 40 estoy viendo eso) estoy notando que ninguno tiene un “plan B”. Entonces, me parece que ese cambio ha sido, por lo menos dentro de lo que fue mi paso por la AAG, el cambio más grande. De fomentar que los chicos que estudien, que vayan a “college”. El que hoy iba a llegar al PGA Tour, va a llegar de todas maneras porque hoy está Abraham Ancer, está Jhony Vegas… El 95% del tour fue a “college”. Y, el 99% que no llega, va a tener lo que llamaba un “plan B”: un camino, estudios, el crecimiento como persona y demás.

De todas maneras, creo que hay un cambio. Y no solamente de los chicos, sino también voy viendo un cambio grande de los instructores. Éstos, antes eran ex jugadores que, por haber jugado bien, creían que podían enseñar y no se están dando cuenta que desde la capacitación está el futuro. Es más, de esos 10 instructores que yo te nombré, no hay ninguno jugando en el PGA Tour. Entonces, el secreto está en la capacitación, en adquirir conocimiento.

En relación a esto, me gustaría mencionar que empiezo en enero la certificación de HRGA: la primera en español. Esto lo menciono porque también, lo que voy viendo, es que el ex jugador tiene un perfil que no sabe inglés. No había material en español y me llevó casi tres años escribirla. Cubre todas las áreas del juego, la última tecnología, las últimas técnicas. A su vez, se va haciendo un “upgrade” anual. Son 16 capítulos, 500 hojas con todo. Desde los números del “Trackman”, fundamentos, psicología, estrategias, la vida social, la relación de los padres con los chicos. Un trabajo del cual estoy muy orgulloso, le puse muchas ganas y creo que va a andar muy bien porque justamente hay muchos coaches que están haciendo las cosas bien y, lo que les falta, en realidad, es saciar una necesidad y un hambre de conocimiento. Esto ojalá pueda cubrir esa área. Estoy convencido de que sí y estoy muy motivado con ese proyecto. Yo creo que va a dar un salto de calidad a todos los que quieran seguir mejorando el área de latinoamericana en cuanto a la enseñanza.

– Contanos un poco tu opinión acerca de las nuevas tecnologías que hay en el golf, en relación a lo que son las canchas y la distancia. Viste que ahora “están de moda” las canchas de 8000 yardas, por ejemplo.

-La tecnología, en cuanto a la enseñanza, es espectacular, siempre y cuando se la use para simplificar. Como digo siempre: “¿Para qué adivinar, si podemos medir?”. Yo sé que un jugador viene de afuera en el swing. Lo veo, lo filmo, pero hay una máquina, como el Trackman, que me dice que viene 7.8° de afuera. Entonces, para qué andar adivinando, si puedo medir. Los diagnósticos son mejores.

Ahora, a mí me traes una resonancia magnética de un cerebro y no tengo ni idea de que estoy buscando. Entonces, la tecnología no da clases. Yo no puedo ser médico por tener una máquina de resonancia magnética de cerebro. Hay que ver que estás buscando, que queres saber. Lo que sí estoy convencido es que un médico bueno, con ese diagnóstico va a ser mucho más preciso. Se debe utilizar para hacer mejores diagnósticos.

Después, si a tu alumno no sabes que tener que decirle, por dónde llevarlo o cómo solucionarle el problema, no hay tecnología que pueda reemplazar un buen instructor. Yo soy pro de la tecnología pero siempre y cuando sea usada para simplificar a la hora de hacer “el delivery” al alumno.

En cuanto a las canchas, yo creo que a la tecnología hay que frenarla. La verdad no tengo una opinión muy formada de cómo. Si profesionales vs amateurs. A mí no me gustaría que jueguen dos distintos deportes con distintas herramientas. Pero es verdad que la industria del golf mucho tiene que ver con la venta de palos y, si frenas la tecnología hasta un punto, entonces se caerán las ventas y la “ruedita esa” de la economía se va frenando. Tengo un montón de opiniones sueltas, pero no tengo una opinión formada de cómo frenarlo. Sí creo que hay que frenarlo. Creo que es ridículo el dinero que se está gastando en canchas cada vez más largas (además para que se pueda medir también. Hoy es ridículo que veo los años 90 y no se pueda hacer ninguna comparativa ni de score, ni de distancia, ni de nada, porque los palos han cambiado tanto). Ha cambiado el golf: las pelotas, una diferencia enorme. Hay jugadores que jugaban de una cierta manera pero hoy, la tecnología te lleva a que se juegue de toda forma. Ahora, a todo esto, no tengo una solución que presentar.

-Lamentablemente, este año dejas de pertenecer a la familia de ESPN. Se ha formado un gran grupo, con gente que nos marcó una historia a los que seguimos las transmisiones al “pie del cañón” como Francisco “Paco” Alemán, Silvia Bertolaccini, y el mexicano John Sutcliffe. ¿Me podrías definir en pocas palabras que tan importante fueron para vos cada uno de ellos y que aprendizaje te dejaron (o te dejó el medio)?

– Lo que sucedió, para quien no esté al tanto (pero se sabe), es que llevaron la producción de tenis y de golf a Argentina. Por eso se retiró Silvia también de alguna manera. Porque no iba a ir hasta Argentina. Esto abarata costos para ellos (y es entendible) pero, yo viviendo acá en Estados Unidos se me hace imposible ir para allá y eso fue un poco lo que sucedió.

Diez años muy lindos. John, Paco y Silvia: no tengo nada más que palabras de agradecimiento. Creo que aprendí de los mejores y eso marca una diferencia. Eternamente agradecido para ellos. Con el canal mismo también, que se ha portado siempre de primera. ESPN es una empresa espectacular. Estoy súper agradecido. Fue una parte de mi vida durante varios años, que disfruté mucho. En algún momento seguramente lo vuelva a hacer porque es algo que me apasiona, que disfruto haciéndolo la verdad. Me gusta mucho. Me sale natural, me deja expresarme y por ahí largar todas las cosas que uno tiene adentro y quiere compartir.

Ahora bien, entiendo siempre que esto es televisión y que la voz es secundaria, que la imagen es lo primordial. Pero por ahí, algún valor agregado uno le puede poner desde los comentarios. Así que, sólo palabras de agradecimiento y, como te dije, el haber aprendido de los mejores siempre es bueno.

-Mirá, generalmente, a los que entrevistamos, buscamos que, como cierre de reportaje, nos den un mensaje para el que recién se inicia (por diversión o como profesional). Pero, como estuvimos hablando del tema, recurro a una de las tantas historias que has escrito por redes. En especial a una frase: “Rodéense de gente que cree en ustedes hasta cuando ustedes dejen de hacerlo. Todo se trata de que se vean como quieren ser y no cómo los ven los demás. Sueñen en grande”. ¿Yo estoy en lo cierto si elijo esta frase como lo que más desearías de alguien al cual le querés transmitir tu vocación? ¿O elegirías alguna otra?

– La frase es totalmente real. Todos tenemos en lo cual creemos y no creemos en nosotros. Pero, en general, la mirada optimista tiene que dominar. La realidad es subjetiva como digo siempre. Es una opinión y nuestra opinión tiene que ser alta. Ahora hay gente que esto lo tiene y gente que lo tiene que trabajar. Por eso tiene que ir de la mano con una “obsesión” por el proceso. Por procesos puros, procesos productivos, que se vayan mejorando en cada año. Hagas lo que hagas. Estoy hablando también desde el que hace televisión, hasta el golfista profesional. Hago referencia a todos. Es clave hacer procesos, entrenamientos, estar preparado. Ahí tiene que estar el foco. Los resultados después llegan como producto de eso, pero para eso, vos tenés que estar preparado. Bueno, vos acá me lo demostraste. Me hiciste una entrevista que, quizás con otro, no hubiera durado el tiempo que duró (risas). Me pasaba lo mismo cuando yo iba a ver a un coach. Medio que me atendía de mala gana pero, como le preguntaba todo lo posible sobre su libro, él pensaba: “este leyó, este se interesó”. Y, en el lugar de él, te dan ganas de devolverse. Sentí lo mismo acá. No es que no lo haga con otro, pero te lleva el querer devolver más. Das lo que recibís.

Estar preparado, en todo sentido. Como profesional. Y creer en vos. De eso se trata y eso se trabaja también. Procesos eficientes, una mirada optimista, autoestima alta y crees en vos, el futuro es el éxito seguro. Tarde o temprano. Pero llega.

Para él fue una charla. Para nosotros fue una clase de cómo hay que manejarse en este ambiente. Nuestra tarea en este mundo es justamente comunicar esta pasión que tenemos, que merece ser difundida. Que mejor manera de hacerlo con alguien que entiende los tiempos y tiene las palabras justas para cada duda que uno pueda tener de esta vocación. Nosotros ya hemos guardado los apuntes en nuestra mochila y volvemos a casa a contarles a nuestros seres queridos (con cierta nostalgia) lo que nos dejó este hombre, en esta charla, y su ARTE DE ENSEÑAR.

Matías Miguel Torge para No Está Dada.

Galería

Foto: Aquí vemos a Hernán Rey, con uno de sus alumnos más famosos: el paraguayo Fabrizio Zanotti

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