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Javier Ballesteros: En el nombre del padre

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Javier Ballesteros: En el nombre del padre

Orígen, historia e intimidades del hijo de una de las leyendas del golf mundial. Todo lo que significa llevar un apellido de los más importantes, en el ambiente de este deporte.
Martes 17 de Diciembre de 2019

Llega el 20 de agosto de 1990. Ciudad de Santander. Uno de los próceres de este deporte que tanto amamos, como lo es Severiano Ballesteros, vio nacer al protagonista en cuestión. Javier, el hermano mayor de los 3 herederos, comenzaba casi sin darse cuenta a recibir la amplia historia de su padre. Días de “salidas familiares” en el Real Golf Club de Pedreña, más los pedidos del padre para que aprovechara a estudiar, acción que Seve no pudo hacer, marcan su infancia. Pinceladas que hacen que ese mito que representaba, siga actualmente en una parte por él.

Los que siguen este deporte como un estilo de vida, en algún momento hubieran querido ser él para tener a uno de los mejores de la historia, enseñando sus tips o ser su padre y realizar esas grandes obras de arte que hacía para salir de un estacionamiento, del medio de un bosque, o (arrodillado) de los arbustos para tratar de completar el hoyo. Al ver una chomba roja un día domingo ya sabemos quién la tiene pero, en su momento, también sabíamos quién los domingos usaba chomba blanca y pullover azul. Cada vez que un europeo triunfa y llega a algún record, surge el nombre de su padre. Carisma, alegría, naturalidad, esfuerzo, sacrificio y pasión. Eso es lo que dejó nuestro querido Seve.

Lamentablemente, el 7 de mayo de 2011, nuestro ídolo nos dejó luego de haber luchado (como hacía en cada ronda de su increíble golf) contra un tumor cerebral. Hoy el legado cae en las manos de Javier, al mando de la “Seve Ballesteros Foundation” (que se encarga, entre otras cosas, de recaudar fondos para investigar el cómo vencer la enfermedad que tuvo su padre). Desde España, nos da acceso a este “mundo” al cual pertenece, lleno de anécdotas y realidades que nos gustaría saber.

– Javier, hace unos días, Jon Rahm ganó el DP World Tour Championship y la Carrera a Dubai, emulando lo hecho por tu papá en seis ocasiones. ¿Qué se siente ver que los golfistas españoles, con sus representantes, van cumpliendo algunos logros que tuvo él? ¿Cómo lo ves actualmente el golf español y quién sentís que es actualmente el que más se parece a él?

La verdad que muy contento de que el golf español siga consiguiendo éxitos. Lo que está haciendo Jon es espectacular y me alegro mucho por él. Fue emocionante verle ganar la "Race to Dubai" y ser el segundo español en conseguirlo. ¿Quién se parece más a mi padre? A mí me gusta mucho la garra y magia que tiene Pablo Larrazabal, especialmente en el juego corto y para salir de situaciones difíciles.

-En el recorrido de la historia de tu papá, he visto fotos donde te entrena con el putt. Además, me imagino que no dejaba de darte tips. ¿Qué tal era como profesor? ¿Cuál es el mayor consejo que te llevas de él?

Como profesor: el mejor, sin duda. El mayor consejo que me dio fue que hay que trabajar mucho (más que los demás) y que, por mucho talento que haya, si no hay trabajo, no se llega.

-¿Es cierto que tu padre quería verte estudiar porque el no pudo seguir una carrera? Contame como eran esas charlas y como era tu padre en el día a día, en tu casa.

Siempre estuvo muy empeñado en que estudiásemos, porque él no tuvo la oportunidad. En casa era un padre normal. Siempre muy cariñoso conmigo y mis hermanos. Le gustaba jugar al golf con nosotros, montar en bicicleta e ir a dar paseos a la playa.

-Real Golf de Pedreña me imagino que es para vos (y para toda España) lo mismo que lo que es Villa Fiorito para Diego Maradona. ¿Qué sentís cada vez que pisas el club? Recuerdo de tu papá una anécdota de cómo iba a jugar unos hoyos de incógnito al club.

Pedreña es especial. Yo siempre que estoy en el campo en Pedreña me siento un privilegiado porque es un campo espectacular y desde luego un sitio único.

-¿Imagen o torneo que más recuerdes de él?

Open del 84 en St. Andrews y me gusta mucho la celebración del Irish Open del año 85, cuando gana a Bernard Langer en playoff, metiendo un putt muy largo.

-2006, Caddie de Seve en Royal Liverpool. Describime las sensaciones de esa semana. Lo que más recuerdes ¿Ahí caíste de la importancia de lo que dejó tu padre en el golf?

Fue una semana que jamás olvidaré. Sabía que el público británico lo quería mucho. Pero vivirlo en primera persona fue espectacular, difícil de describir con palabras. Mi padre ya no estaba entrenando mucho y no iba a jugar ese Open. Pero le pedí que lo hiciera, que quería ir con él de caddie y vivirlo desde dentro. La verdad que nunca lo olvidaré, fue increíble.

-Me imagino que, por la globalización de las redes, te llegan todos los días una historia, una foto, una novedad de él. Explicame que sentís al ver tantas muestras de afecto al día de la fecha.

Me llegan bastantes cosas, sobre todo por twitter. Me llegan historias, fotos de gente con mi padre, gente que se ha tatuado su logo en alguna parte del cuerpo, gente que me manda fotos de sus hijos que se llaman Seve por mi padre, gente que sus mascotas se llaman Seve… La verdad que recibo mucho cariño y me llena de orgullo. La gente le sigue queriendo muchísimo y es de agradecer.

-Te llevo a un momento puntual, la Ryder Cup de 2012 en Medinah. ¿Qué se les pasó por la cabeza tanto a vos como a tu familia al ver semejantes muestras de afecto?

La verdad que me emocioné mucho viendo esa Ryder, fue especial. Y la remontada histórica.

-Llevar el apellido Ballesteros en el mundo del golf, ¿es una mochila o un honor? ¿Por qué?

Un honor y un orgullo. Por suerte para mí nunca ha sido una mochila. Yo trato de ser yo y nunca compararme con mi padre, porque sería un error.

– Actualmente, ¿cómo es tu situación profesional? ¿Qué sentís que te falta para estar disputando actualmente el European Tour?

Actualmente juego en el Alps Tour, que es un circuito satélite, a través del cual se puede acceder al Challenge Tour. Creo que me falta consistencia en el juego largo y pegarle un poco más fuerte. Mi juego corto y putt son bastante buenos.

-Aparte de tu vida como golfista, hoy en día tenés a tu cargo una gran organización reconocida a nivel mundial como es la “Seve Ballesteros Foundation”. Contame como vienen los avances de investigación relacionados a la enfermedad que tuvo tu padre y los eventos que desempeñas que permiten que el propósito nombrado de la organización se pueda llevar a cabo. ¿Cuán importante es la ayuda actual del mundo actual del golf?

La Fundación que lleva el nombre de mi padre tiene dos misiones. Una es la investigación contra los tumores cerebrales y la otra es promover el golf y acercar este deporte (y sus valores) a los niños. Con respecto a la investigación, colaboramos con el CNIO (Centro Nacional de Investigación Oncológica), en donde hay un laboratorio que lleva el nombre de mi padre, y en el que se realizan investigaciones sobre tumores cerebrales. También hemos hecho dos parques infantiles con golf, en dos hospitales, para que, los niños que están ingresados en oncología, puedan olvidarse por un rato de su enfermedad y tengan un contacto con el golf y sus valores. Hemos hecho también alguna colaboración con otras fundaciones. Tenemos también algunas becas para niños. Hacemos algunas cosas más relacionadas con golf y estamos mirando futuros proyectos.

-¿Cuáles son tus proyectos a futuro en Seve Foundation? ¿Qué pensás que te estaría diciendo tu papá en este momento al ver tus logros y ver lo que estás haciendo en la fundación?

Estamos mirando hacia donde queremos enfocar el futuro de la Fundación, de momento. No te puedo decir mucho más, pero vamos a hacer grandes proyectos. Creo que mi padre estaría muy orgulloso de lo que mis hermanos y yo hacemos en la Fundación. Siempre que tomamos decisiones, intentamos pensar si a él le gustaría y, a partir de ahí, decidimos.

Las herencias muchas veces son mochilas pesadas que hacen que el camino sea día a día más “cuesta arriba”. En este caso, no. Javier entiende muy bien el rol de “ser un Ballesteros”. Lo disfruta, lo siente, lo vive. Tiene ese mismo fuego sagrado que lo hizo conocido a Seve. No se achica ante la situación. Sabe que el camino es duro, pero busca seguir adelante paso a paso, sabiendo el trabajo y constancia que se necesita. Lo hace en el nombre del padre.

Matías Miguel Torge para No Está Dada


 

Galería

Foto: Javier y Seve Ballesteros en Royal Liverpool (The Open Championship) en 2006

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