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Petiseros; el motor de la industria del Polo que empieza a definirse en Palermo

Triple Corona

Petiseros; el motor de la industria del Polo que empieza a definirse en Palermo

Jueves 5 de Diciembre de 2019

Mientras el Abierto Argentino de Polo empieza a definir a sus finalistas de cara a este próximo sábado 14 de diciembre en el barrio porteño de Palermo, repasamos algunos de los factores que componen una industria mucho más grande de lo que muestra en la Triple Corona.

Y es que, como en todo deporte, el equipo detrás de cada protagonista representa el factor base para su desarrollo, siendo los petiseros en este caso, quienes favorecen al crecimiento del polo, de Argentina para el mundo.

Si bien, la gente ve únicamente los últimos meses del año como la temporada de “alto hándicap”, quienes saben, reconocen que el polo argentino se desarrolla durante todo el año y en todo el país, gracias al arduo trabajo de quienes a las 4 o 5 de la mañana están en pie teniendo en perfecto cuidado a los caballos.

"Llegamos una hora y media o dos antes del inicio del partido, mucho más temprano no queremos llegar porque son muchas horas las que pasa el caballo de pie. Durante la previa es bastante tranquilo. Dejamos a los caballos atados, a la sombra, para que vayan aclimatándose", explica Gustavo Gómez, encargado de la cría de Adolfo Cambiaso, de La Dolfina, en dialogo con el Diario La Nación.

La preparación incluye el aseo de los equinos, corte de su pelaje, herraduras y curaciones, además de los periodos de descanso necesarios.

Por otra parte, cada animal tiene una estricta dieta en base de avena y alfalfa, suplementos con vitaminas y recuperadores musculares, sin dejar de ser clave una buena hidratación constante.

Los petiseros son quienes se encargan de hacer entrar en calor a los caballos, preparan las monturas y los tacos al servicio de los jugadores que al día de hoy, juegan con una intensidad antes impensada.

"Cambió mucho el polo en sus dinámicas. Ahora son partidos donde la explosión y la potencia son cada vez mayores. Para esto, el animal debe estar preparado y concentrado. Antes se buscaba caballos con más resistencia, hoy buscamos explosión. Preparamos los caballos para que rindan tres minutos al máximo nivel y luego tengan su recambio, se recuperen y vuelvan al campo de juego", relata Raúl, encargado de la cría de Juan Martín Nero, back de La Dolfina.

Por reglamento, cada jugador puede anotar un máximo de 12 caballos, motivo por el cual algunos equipos deben pedirle prestadas algunas yeguas a Cambiaso o a los Pieres, quienes suelen llevar entre 15 y 17 animales.

 

Fuente: La Nación

 

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