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Emilio “Puma” Domínguez: Cómo Sobrevivir a la Selva del Golf

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Emilio “Puma” Domínguez: Cómo Sobrevivir a la Selva del Golf

Un atrayente mano a mano con este talentoso representante argentino del PGA Tour Latinoamérica. Su prometedor comienzo, las grandes adversidades que le tocó vivir, su resurgimiento (con sus victorias recientes) y como proyecta su futuro, entre otros temas.
Viernes 27 de Diciembre de 2019

Para quienes no tienen mucha idea de la naturaleza, podemos apreciar que un puma es un animal paciente a la hora de acechar y emboscar a sus presas. Pueden ir a través de ciclos de abundancia y escasez, en función de lo que haya disponible para comer. Estas características, si lo llevamos a la carrera de nuestro protagonista de hoy, podrían encuadrar perfecto con su apodo, su perfil profesional y su historia en el golf hasta el día de la fecha.

Allá, por el 21 de junio de 1985, en San Luis, vemos nacer a nuestro protagonista en cuestión. Este simpático puntano, que desde muy chiquito empezó a gestar ese entusiasmo por esto, poco a poco empezó a escribir las páginas de su aventura en el deporte. Desde su excelente carrera de aficionado, pasando por sus primeros triunfos, la dificultad de padecer las lesiones, y el volver a empezar, con la familia como pilar indispensable para seguir este camino y las victorias apareciendo de manera sorpresiva (Neuquén Argentina Classic y el Andrés Romero Invitational, en Termas de Río Hondo), Emilio Domínguez tiene una historia por contar.

– Puma, tuviste un fin de año espectacular. Pero tu historia en el profesionalismo arrancó en el 2005. Y tu amor por el golf, desde algunos años más atrás. Contame, ¿cómo arrancó esta aventura y tu pasión por el deporte?

– Todo esto arrancó cuando yo tenía 8 años. En ese momento, mi papá me empezó a llevar a la cancha a mí, a mis hermanos y a mi madre. Desde ese entonces, todos jugamos sólo al golf. Cada día que pasa somos más apasionados.

– Los que tienen la suerte de por primera vez leerte o escucharte, no saben de tu carrera exitosa como amateur. ¿Cómo sentías ser el mejor de Argentina a nivel aficionados? ¿Presión o disfrute el representar a tu país? ¿Qué enseñanzas te dejó esa etapa?

– Ganar el ranking de aficionados y ser número uno de Argentina, fue algo muy lindo. Lo disfruté mucho. Aprendí muchísimo también de jugar y competir en distintos países y canchas diferentes, con los mejores amateurs del mundo (en ese entonces). Fue una buena preparación para el profesionalismo.

– Abierto de San Luis 2007. 1era victoria en el viejo Tour de las Américas. ¿El día domingo pudiste dormir? Contame lo que sentiste en esos días y que significó para vos que tu primer éxito como profesional se haya dado en tu casa.

– El Abierto de San Luis fue un triunfo muy hermoso, porque venía de quedar afuera de la última etapa para el European tour. Estaba medio triste y esa victoria en casa (con mi familia y mi gente) fue muy linda.

El domingo de esa noche pude descansar bien. Estaba en casa y no venía puntero. Ese día, me encontré con la victoria en los últimos hoyos. De todas formas te cuento que ¡soy muy bueno para dormir! Tengo una habilidad para dormir en cualquier lado y muchas horas (risas), ¡me encanta!

– También pasaste por el Challenge Tour en esos años. ¿Fue muy dura la experiencia o agradable? ¿Cuál fue el lugar más insólito o la experiencia más original que te haya tocado vivir en ese entonces?

– Jugué el Challenge Tour, en Europa, hace varios años. Creo que es un tour muy bueno. Eso sí, es complicado porque hay que irse varias semanas de casa. A mí se me hizo duro. Era un poco inmaduro y no supe aprovecharlo.

Una anécdota curiosa que tuve fue viajando por Alemania. No recuerdo bien a dónde íbamos (seguramente a disputar otro torneo) y ¡nos quedamos sin nafta! Paramos en la ruta y un amigo se fue a buscar combustible. Estuvimos varias horas parados.

 Pasaron los años y tuviste excelentes resultados. Tres victorias más en Argentina y un 2016 muy bueno, que te depositó en el Korn Ferry el año siguiente. ¿Cuál fue la clave de tantos buenos resultados? ¿Qué podrías aconsejar a quien recién arranca a competir acerca de cómo llegar a la regularidad que llegaste?

 – Sin dudas que los buenos resultados que tuve en el 2016 fueron porque fue el año que mejor ordene mis entrenamientos: golf, gym, y psicólogo. También en ese fin de ese año me casaba, hecho que hacía que estuviese motivado y feliz. Mi consejo es justamente lo primero que te conté: hay que entrenar con un orden y una rutina, y no salirse de eso (sean como sean los resultados). Es lo que más aprendí de ver a los mejores jugadores.

– Llegaste al Korn Ferry y empezaste a batallar con la lesión de la muñeca, que te fue llevando a la operación posterior. ¿Cómo fue convivir con esa lesión y afrontar esas actividades? ¿Se te pasó por la cabeza, en algún momento, dejar de jugar? ¿Te arrepentís de algo de cómo llevaste la lesión?

 – Fue la primera vez que me lesione y no supe tomar buenas decisiones. A finales de 2016, cuando empecé con la lesión, pude terminar ese año de competir muy dolorido, infiltrándome tres veces. Ahí debería haber parado y operarme. Pero, la ansiedad de tener un gran tour para jugar no me ayudo. Debería haber esperado y analizado más la situación. Luego de la operación, lo primero que pensé fue: ¿quedaré bien como para seguir jugando? Por suerte, y gracias al doctor Eduardo Zancolli, hoy estoy jugando de nuevo y sin molestias.

– Fuiste papá hace poco. ¿Cómo eso te cambió la vida? ¿Tuvo que ver en tu mejoría? ¿Te cambió la manera en que enfocaste tu golf? De ser así, ¿por qué?

– Ser papá me cambio la vida, ¡para bien! (aunque me quita un par de horas de sueño, que tanto me gustan, ja).

Un bebé (y un hijo) es lo más lindo de la vida. Estoy feliz con mi familia y, sin dudas, eso me ayuda a hacer bien mi trabajo y a quitarle un poco de importancia a los resultados. Entreno, compito y vuelvo rápido a casa a estar con mi hijo y mi mujer.

– Llegó tu operación y, después de eso, recientemente, tu primera victoria en el Neuquén Argentina Classic. Contame cómo fue que te llegó la invitación. ¿Cómo surgió el «lo voy a hacer» escrito 5 veces en tu libro de cancha? ¿Qué se te pasó por la cabeza, luego de que caíste en frío y te diste cuenta que volviste con una victoria tan importante y de local?

– La victoria en Neuquén fue algo muy lindo, no solo porque fue mi primera victoria en PGA Tour Latinoamérica (que estuve tantas veces cerca), sino que venía recuperándome de la lesión, con muy poca competencia y trabajando en otros rubros para poder vivir. Primero, me puse a trabajar en la empresa de un amigo: Sebastian Pinedo. Vendemos pisos, de madera, vinílicos, y pisos de caucho para parques infantiles. Además con un amigo (ahora socio), Matias O’Curry, empezamos a importar desde USA césped sintético para golf (queremos que la gente que quiera tener un Putting Green o Chipping Green o un hoyo entero en su casa, tengan algo de primer nivel. La empresa se llama “Synlawn Argentina”). Haciendo todo esto, no me quedaba tiempo para entrenar y ponerme en ritmo. Pero, en mi mente, siempre estaba presente volver a competir. Siempre con la cabeza en seguir jugando. Si bien ahora sigo con todo esto, me estoy organizando para dedicarle más tiempo al entrenamiento de golf.

En cuanto al torneo, en su momento le escribí al organizador, German Galli pidiéndole una invitación, y ¡en el acto me la confirmó! Fue una gran alegría ¡Gracias Germán!

La frase “Lo Voy a Hacer” surgió porque, gente que tengo cerca (y, una de ellas, es mi mujer) siempre me dijeron que hay que escribir lo que uno quiere, lo que uno sueña porque las palabras quedan en el aire. Llegó el tee de uno y dije “¡Lo Voy a Hacer! Por eso lo escribí, para leerlo durante todo el día y no perder el objetivo, pase lo que pase.

– Tu buen nivel siguió y se pudo reflejar en tu victoria en el “Andrés Romero Invitational”, disputado en Termas de Río Hondo. Contame un poco tus sensaciones de este triunfo, teniendo en cuenta las condiciones climáticas adversas que tuvieron que afrontar.

-Fue muy lindo jugar y ganar el torneo que organiza una estrella del golf, como lo es “El Pigu” Romero. Tuve la suerte de jugar las dos primeras vueltas con él y eso siempre motiva y se aprende. En cuanto a la última vuelta, fue complicada. Había mucho viento y salí en el último grupo con Cesar Costilla y Augusto Nuñez, dos grandes jugadores. Definir el torneo con ellos y ganarlo fue una gran alegría para mí.

 

– Con el top 15 en el Shell Championship, terminaste asegurándote status para el año que viene en el tour latinoamericano. Vi que tu lema es «Nunca dejes que la gente te diga que hay algo que no puedes hacer» En referencia a esto, ¿Qué sentís que estás capacitado para hacer en la temporada entrante y hasta dónde crees que estás capacitado para llegar?

– Creo que, el año que viene, estoy en condiciones de entrar al Korn Ferry Tour nuevamente y, haciendo un buen trabajo en equipo, durante un par de años, puedo estar en el PGA Tour.

Generalmente, uno después de un largo proceso, empieza a ver los objetivos que están planteados de otra manera. La experiencia te permite ser más paciente ante la vorágine del día a día, generando mayores recursos para el logro de éstos. Emilio, siempre aplomado, con una familia que lo contiene en cada momento y le permite mantener este estado, tiene digitado un plan realista de cómo llegar a las metas establecidas. Por eso le dicen “El Puma”. Sabe de qué se trata el SOBREVIVIR EN LA SELVA DEL GOLF.

Matías Miguel Torge para No Está Dada

Galería

Foto: Emilio "Puma" Domínguez, con el trofeo del "Andrés Romero Invitational"

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