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Augusto Nuñez, N°1 Del PGA TOUR LA: "Aún me quedan muchas cosas por cambiar"

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Augusto Nuñez, N°1 Del PGA TOUR LA: "Aún me quedan muchas cosas por cambiar"

Entrevista íntima al reciente ganador del Shell Championship y N°1 del Ranking de Ganancias del PGA TOUR Latinoamericano. Sus inicios, sus momentos más importantes y lo que está por venir.
Lunes 9 de Diciembre de 2019

Acaba de ganar categóricamente el último torneo de la gira, en donde se encuentran los mejores del año. Se queda en el primer lugar de dinero ganado, superando el record histórico de ganancias (Nate Lashley, en 2016) y con status completo asegurado para el año que viene en el circuito “Korn Ferry”, antesala a las ligas mayores del golf: el PGA Tour.

Previo a esta segunda gran victoria, tuvimos la oportunidad de hablar con él cuando arrancaba el “Andres Romero Invitational”, en Termas de Río Hondo (torneo que ha ganado en alguna oportunidad). Cuando empezamos a charlar, se toma su tiempo, reflexivo, con los pies en la tierra, mucha humildad y una serenidad que lo marcan de cuerpo entero. La perseverancia y la constancia se notan y mucho en él aunque, en el fondo, veíamos esconderse ese fuego sagrado que muestra la pasión por esta actividad. No le llegó nada de arriba. Un camino que arrancó como caddie en el Jockey Club tucumano, hace un tiempito atrás y hoy está en la estación anterior a las puertas del PGA TOUR. Hincha de su querido Atlético Tucumán, valora el gran esfuerzo que tuvo que hacer en sus inicios, los momentos importantes, el cómo afrontó las adversidades que se le fueron presentando, sus últimas actuaciones y cómo se ve parado ahora ante un futuro prometedor. El detrás de escena de uno de los talentos argentinos de este deporte que amamos:

– Augusto, repasando tus resultados en todo el año en el PGA TOUR Latinoamérica tenés 14 cortes de 14 eventos por golpes. En esos 14 torneos obtuviste 10 top ten. El peor puesto fue un empate en el puesto 19 y tenés una victoria en Quito contundente. De 56 rondas, 46 bajo el par de campo. Primero en el ranking de ganancias y puesto asegurado al Korn Ferry Tour. También, fuera del tour, tuviste la victoria del Abierto de Colombia y el “Abierto del Rodeo” en Medellín. ¿Cuáles son los factores que considerás que más influyeron a esta regularidad impresionante que tuviste este año?

 La verdad que jugué bien todo. Hice lo mejor posible. A mitad de año, trabajé mucho en la parte mental con mi equipo de trabajo. En especial con mi psicólogo. Estuve trabajando en divertirme mucho adentro del campo, pasarla bien, disfrutar el momento. Cada vez que entraba a una cancha de golf, trataba de disfrutar. Cambiamos eso con mi psicólogo y el equipo así que, la verdad, muy contento.

En cuanto a la temporada de Colombia, fui a jugar ahí un mini tour de 3 torneos y jugué bien. Gané los primeros dos y en el tercero salí cuarto así que la verdad que estoy contento. Las 3 semanas pegué muy bien y después volví al PGA Latino. Empecé bien y seguía pegando bien. Pasé todos los cortes. La verdad que fue algo lindo jugar los fines de semana tan bien. Además, estuve siempre en la pelea. Estoy muy contento por el trabajo que hicimos con mi equipo, con mi psicólogo, con todo. Fue un año increíble.

– Dentro de esos resultados, está tu excelente actuación en el Visa Open de Argentina, estando en el último grupo el día domingo. Te vimos hasta muy compinche con el público desde el tee del 1, cuando pediste aliento. Contame en relación a esto, ¿qué sensaciones te dejó el ser local?

– La verdad que es algo increíble. Nunca sentí tanto el aliento de la gente como en la semana esa, así que estoy contento por el apoyo que me dieron. Obviamente sí, la presión siempre está para todo jugador, creo yo. Y tuve un poquito de presión. Pero lo disfruté mucho adentro del campo y más con el aliento de la gente.

Una lástima no haber ganado, porque hubiera sido lindo. Me sentí muy mal después de la final. Incluso, me fui lejos del club, de la gente, del 18. Me fui a llorar solo porque me dolió. Creo yo que iba a ser algo lindo ganar ahí. La cancha siempre me gustó. Así y todo, me gustó sentir el apoyo de la gente. Nunca había sentido eso. Me puse muy contento. Lo disfrute y conversé mucho con la gente del público. Para un jugador, es lo más lindo.

– ¿Cómo te tomaste lo de la pelota pegada al árbol en el hoyo 13 y 15 en ese día domingo? ¿Son cosas del golf que te pueden sacar mentalmente de un torneo? ¿O la suerte no tiene nada que ver y un mal tiro es lógico que termine asi?

– En una ronda de golf puede pasar cualquier cosa. Ese día no pegué bien. Pegué muchos tiros raros, malísimos. Pero es parte del golf. Ahora, tampoco iba a pensar que la pelota iba a quedar así pegada a un árbol. En fin, son cosas que pasan. En el golf puede pasar cualquier cosa. Uno no sabe si la pelota te puede quedar bien o mal.

En esos momentos, antes me enojaba, decía malas palabras. Y esas cosas creo que no eran necesarias directamente. Últimamente, me río mucho, disfruto. Trato de disfrutar con la gente, de hacer lo mejor posible cuando me quedaba la pelota así. Yo creo que un jugador se pone mal. En ese momento (del Visa Open) me reía y pensaba en terminar e irme a casa.

-¿Cuándo arrancó tu pasión por el golf? ¿Cuál fue el rol de tu familia? Fuiste de la generación de caddies que, con el tiempo, consiguió sus armas para el profesionalismo. ¿Qué te dio la experiencia de caddie que no te daría actualmente un profesor?

-De chico ya me gustaba jugar al golf. No tuve la suerte económicamente de poder jugarlo. Mis viejos, mis hermanos, fueron todos caddies. Luego, a los 10 años, fui al club de golf del Jockey Club de Tucumán, arrancando ahí. Como caddie aprendés mucho, sabes por lo menos como es el tema del golf. Los socios, por ahí te enseñan un poco, y de ahí iba aprendiendo. Después, arranqué a jugar recién a los 18 años. Hasta que conocí a la gente de Buenos Aires. Me llevaron a vivir ahí y, hoy en día, estoy con las mismas personas que actualmente son mi equipo de trabajo.

Todo esto es algo increíble porque pasé muchos momentos difíciles en la vida. El año pasado pasé un momento muy dificil con mi familia. Pero por suerte, este año fue mucho mejor. Fui asumiendo muchas cosas y trabajando en eso con mi equipo. Estoy muy contento por este año y disfrutando el día a día con la familia, siempre de la mejor manera posible.

Quiero agregar que, cuando estuve como caddie, me di cuenta que estando ahí adentro se sufre más que como jugador. Uno está apoyando al jugador y alentando. Hoy en día, es muy difícil ser caddie. De afuera no se ve muy bien, pero de adentro se sufre. Es muy dura su vida. Pero siempre salen para adelante y con fe obvio, sabiendo que todo se puede.  

– En esos momentos de Caddie, ¿a quién soñabas copiar? ¿Quiénes eran tus referentes?

– Ya cuando era chico miraba mucho golf por la tele. Me gustaba ver a Matt Kuchar y a Tiger Woods. Me encantaba la manera en que jugaban.

-Llegaste a ser profesional a los 20. ¿Qué ventajas o desventajas sentís que tuvo para tu carrera que haya iniciado en ese momento?

 – Yo en Tucumán arranqué a jugar como aspirante algunos torneos del tour argentino, hasta que me hice profesional en 2012. El cambio de aspirante a profesional se da en muchas cosas. Te permite jugar en cualquier lado, en cualquier grupo, presentando el carnet. Ya la gente te mira, te piden que le enseñes algo, cómo haces para jugar y todo eso. Te piden consejos, cómo pararse, cómo hacer para pegar un draw, un fade. Es lindo que la gente pida eso. Que pida consejos y podérselos dar.

Ahora bien, cuando me preguntan algo, me pongo un poco nervioso porque por ahí no sé qué decirles. Yo lo que hago es muy natural. Me paro y le pego. No dudo mucho. Tengo mis profesores, obvio. Ellos permiten lo natural, no son mecánicos, ni nada por ese estilo. Lo que trabajamos es mucho en la parte mental porque, cuando arranqué como profesional era un chico muy nervioso. Me enojaba por cualquier boludez. Por ahí venía bajo par, hacía un bogey malo y ya me enojaba y tiraba la vuelta. Terminaba entre +2 y +4. Eso fue algo malo pero hoy en día trato de disfrutar. Cambié mucho y eso me pone muy contento a mí y a mi familia, que me apoyó siempre. Disfruto mucho con ellos y, siempre que tengo un tiempo libre, lo primero que hago es venirlos a ver.   

– ¿Es verdad que en tus inicios te animaste a cambiar el grip (agarre del palo para quienes no conocen) sabiendo los riesgos que se corren? Contame cómo surgió eso, por qué tomaste la decisión y cómo pudiste lidiar con ese desafío.

– Sí, cuando arranqué a jugar agarraba el palo a diez dedos, como un bat de béisbol. Luego cambié el grip y no fue tan grave. Sí o sí tenía que cambiar y ahora uso un dedo encima del último de la otra mano, siendo casi igual que lo anterior. Sólo cruzo un poquito el dedo mencionado, montándolo.

No fue tan grave. Era obvio que, sí o sí, algún día lo tenía que cambiar porque pegaba muy lejos y para todos lados. El cambio fue bueno. Igual que el cambio del grip del putter. Antes lo jugaba con las manos normales y ahora lo uso con las manos invertidas (lo agarra primero con la derecha y luego con la izquierda). Mejoré mucho y creo que, entrenando y, todos los días tirando bolas y practicando, uno mejora más.

– Pasaron los años, llegó el 2016 y 4 días de gloria en Nicaragua, en donde coronaste tu primera victoria cómo profesional por un golpe, en un lugar paradisíaco como es Guacalito de la Isla. ¿Qué momentos recordás más? ¿Cuántas sensaciones te pasaron por la cabeza antes de ese putt corto del 18?

– Esa semana venía jugando bien. La semana anterior también porque había perdido en playoff en México. Esos días estuve ahí prendido. Cuando llegamos al último día, seguía ahí en la pelea.

Ese último día llegamos al hoyo 9 y se suspende la ronda por tormenta. Estábamos parados en el club house y decía que no se iba a jugar porque no llegábamos con el horario. Sin embargo, a última hora se reanudó y salimos a seguir compitiendo. Seguía pegando bien. Yo quería más que se juegue a que se suspenda, porque venía peleando entre los primeros cinco.

En la reanudación, había arrancado esa 2da parte con birdie, birdie y águila. Después, mis más cercanos competidores me hicieron águila el 17. En ése momento estaba puntero por 3 golpes y, al 17 hice par, errando un putt de medio metro. Llego al 18, tiré el 1er putt de 10 metros con los greenes un poquito pesados, dejándola corta a aproximadamente 1 metro y medio. En ese momento, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. El playoff en México, algunos torneos peleando siempre ahí y nunca haber tenido la chance. Así y todo, me paré y definí totalmente en mi cabeza que la tenía que meter y así fue. Cuando la metí, lloré mucho, porque fue algo muy lindo ganar mi primer torneo como profesional. Algo inolvidable.
 

– 2017. Llega tu primera experiencia en el Korn Ferry Tour actual. Dos top 5 y temporada encaminada para las ligas mayores del golf. Llega el 13 de julio y tenés el llamado de tu familia con el nacimiento de tu hija en forma prematura y sus problemas de salud que, gracias a Dios, fueron superados. ¿Cuánto te hizo crecer haber pasado ese momento como persona y como profesional? ¿Considerás que fue un giro de 180°? ¿Se te pasó en algún momento dejar la carrera?

– Fue un año, en donde venía peleando todo y tuve la mala suerte que naciera mi hija con problemas del corazón. Me tuve que volver. Dejé todo. No me importó nada. Mejor dicho, di un giro de 360° más o menos.

A mi hija la tuvieron que internar de urgencia y me quedé un mes sin jugar, sin tocar los palos hasta que ella saliera de ahí. Tuve la suerte que salió una semana antes de los playoffs del Korn Ferry. Jugué el primer torneo y quedé afuera del corte por un golpe. Pero era otra situación. Por la cabeza se me pasaban muchas cosas, todo relacionado a la salud de mi bebé. Fueron muchos problemas y un año muy jodido.

Después, en 2018, estaba pensando en los mismos temas. Mi cabeza no estaba al 100% en el golf. Y así fui pensando y pensando, hasta que terminé perdiendo todo sin darme cuenta. Fue un año muy jodido también, un mal año. Pero, la verdad que todo jugador pasa por un mal año. Dimos un giro a esto y acá estamos. Cambié muchas cosas. Mejoré mucho y como padre estoy aprendiendo cada día más. Me pone muy contento y feliz cada vez que veo a mi hija jugar y sonreír. Eso me llena el corazón. Es algo muy lindo que me está pasando hoy en día.

- ¿Cuál fue el mayor cambio del Augusto del 2012, que recién iniciaba, a éste actual?

-He cambiado muchas cosas pero debo cambiar todavía muchas cosas más. Ahora, a pensar en todas las cosas buenas que van a venir y disfrutar el momento.

- Describime cómo sería tu temporada soñada en el PGA Tour.

- Obviamente es el sueño del todo pibe llegar al PGA Tour y jugar allá. Pero, por ahora, quiero jugar en el Korn Ferry el año que viene. Y, si es posible, acomodarme bien, jugar bien y darme la oportunidad de jugar el PGA.

Es un chico que sabe dónde está parado. Maduró mucho, supo afrontar las adversidades y tiene mucha hambre de gloria.

“Fue un gran año”. Definitivamente que lo fue. La victoria de ayer en el Shell Championship lo deja 1ero en el ranking del Pga Tour Latinoamerica, lo termina de confirmar como jugador del año y lo catapulta al circuito “Korn Ferry”, la gira previa al PGA Tour.

Un año inolvidable para este argentino, que no olvida sus orígenes y se basa en ellos, para hacerse aún más fuerte mientras más grande sea el desafío. El sueño está claro. El sueño está cerca.

Matías Miguel Torge para No Está Dada

Galería

Foto: Augusto Nuñez, en su primera victoria en Nicaragua.

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