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¿Puede Argentina recibir tres mundiales en siete años?

Las noticias de las intenciones de la Confederación Argentina de Básquetbol y la Unión Argentina de Rugby de que se disputen en el país los mundiales 2023 y 2027 de sus disciplinas, respectivamente, es una gran noticia. Pero, claro, conlleva un enorme trabajo mancomunado de distintos sectores y lo que hoy es un mero sueño necesita de muchos factores para ser realidad.

Esto, se une a la vieja intención de que la Argentina junto a Uruguay, según se manifestó en distintas oportunidades, organice en 2030 la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA, en homenaje al primer centenario de la competencia, que en 1930 se disputara en tierras Charrúas.

Ante todo esto, el gran interrogante es si la Argentina, con sus vaivenes económicos y su escasa política deportiva, está preparada para afrontar tamaño reto.

Agustín Pichot, Vicepresidente de World Rugby y principal impulsor de una RWC en la Argentina, dijo: “Sabemos el desafío que esto supone. Lanzarlo ahora significa preparar a la Argentina para ello. Se ha hecho algo increíble con el ENARD, pero a la política deportiva le cuesta arrancar en el país. Solo nos acordamos en los Juegos Olímpicos, cuando las cosas no salen bien”.

Pasaron tres meses de que se apagó la llama olímpica en Río 2016. La Argentina cosechó una histórica actuación con tres oros  y una plata que, analizando los casos particulares, poco tienen que ver con una preparación sostenida y apuntada directamente al éxito deportivo. El judo tiene en Paula Pareto a una distinta, una fuera de serie que costará reemplazar en los tatamis cuando priorice su carrera como médica. Santiago Lange y Cecilia Carranza pasaron meses entrenando en la pista de yachting de Río para ganar, y lo consiguieron. Juan Martín Del Potro venía de años difíciles y su plata, que vale oro, es el premio al sacrificio y la perseverancia. Carlos Retegui tuvo siempre en claro su objetivo para el hockey argentino. El destino no quiso que Las Leonas sean doradas, pero sí pudieron hacerlo Los Leones.

Si se analiza la posibilidad de un Mundial de Fútbol, la AFA no parece dar muchas garantías. En quiebra, con una “Junta de Regularización”, sin reglas ni estatutos claros y con dirigentes poco capacitados.

La CABB tiene en Federico Susbielles al líder de una refundación que empiece a dar sus frutos. El apoyo de los integrantes de la Generación Dorada sirve de sostén suficiente para una confederación que, al momento, sólo sueña. “Se inicia un camino que será largo. Pero la ilusión está en marcha”, dice el comunicado oficial.

Y si hablamos de la UAR, tal vez sea la figura de Pichot, en los papeles ajeno a la institución pero con un trabajo codo a codo con sus directivos, la clave que permita soñar con la RWC en Argentina. Lo que se propuso para el rugby argentino, lo consiguió. Y si bien llevar a Los Pumas al Rugby Championship o a los Jaguares al Súper Rugby conlleva requisitos y obligaciones diferentes al trabajo de años para albergar durante un mes al tercer evento deportivo más importante del mundo, capacidad sobra.

El ítem de la infraestructura será fundamental en todos los casos. Los estadios argentinos no son modernos. Sus accesos no son los mejores. Los patrocinadores, en general y particular de cada evento, cumplirán un rol determinante.

El deporte argentino cierra este 2016 un nuevo buen año. Los talentos nacionales brillan en el deporte internacional. Ahora, es el momento de que brillen los dirigentes.

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